
La música de Terry Pazmiño es como él mismo: predecible y absolutamente impredecible...Como las composiciones wagnerianas: Cuando parecen terminar: renacen en un nuevo tema; !más enérgico que antes¡; el mismo: pero reinventado...
Cerrar los ojos y escuchar el verano andino es vivir una experiencia acrisolada; la armonía melodía y ritmo se conjugan dando pinceladas multicolor;se superponen; juguetean; nos llevan del llanto a la risa mientras damos vueltas en la imaginación.
El tema nos conduce a través de ocho compases en una especie de "begin" 1-4-7-3-1...que nos pone a echar cáculos y decidir que repetirá dicha conocida fórmula; pero abruptamente se decide por una cadencia 2-5-1; a través de un Do combinado con cuarta sus y novena... llevándonos a un grado de tensión que va en aumento al descargarse sobre el quinto grado; nos trae una evocación de ese sutil sufrimiento calmo y dulce de los estribillos de Homero Hidrobo; como aquel de "Esta pena mía"...
Luego de la exposición del tema empiezan a sucederse una serie de eventos brillantes en cuanto a la composición; motivos, frases, pasajes; scherzos; cánones y demás imitaciones académicas que juguetean con las formas populares; el compositor utiliza diversas estrategias modulatorias; los modos menor de la tónica , tercero mayor y séptimo grado brindan el espacio para una "intencionada" improvisación; las cuerdas pulsadas dialogan, comentan, replican...En fin; vibran de gozo...Están a sus anchas . El romanticismo y el barroco dibujan entonces el desarrollo temático convirtiéndolo en un "Leitmotiv" .
La dinámica es cuidadósamente tratada ;enfatizando las cadencias perfectas. Difiriendo de esta manera del criterio Chopaniano del romanticismo y siendo conservador en cuanto al manejo de tensiones.
Verano Andino destaca el espìritu refinado y ambicioso del barroco que Terry Pazmiño analiza ávidamente en Francia y lo contrasta picarescamente con el contrapunto florido que aprendió con Lauro; exponiendo claramente los recursos que enriquecen a este pasillo ecuatoriano . La textura en éste pasillo vanguardista es atendido de manera absolutamente intencional; el trío de guitarras que combinan frases y comentarios en contrapunto que va desde la primera especie hasta al ya mencionado "florido"; dan paso a un cambio profundo de la mencionada textura a través de una guitarra solista; absolutamente académica con un dejo de aquellas obras dedicadas a Segovia por esos grandes compositores como Falla , Moreno Torroba y Rodrigo ; que se inspiraron con la guitarra.
Las variaciones se suceden incesantes; los recursos contrapuntísticos no nos dan un respiro cadencial definitorio ; deambulamos por bosques musicales; los lagos dan paso a vistas impresionantes de nevados , precipicios y ríos desconocidos...Todo es dialéctico; como la música de Wagner . y desembocan en la repetición exacta del tema . Como las más notables obras de arte barroco ;nos anuncian que el final se acerca. Modulaciones de jónico a eólico y viceversa; cromatismo; variaciones; imitaciones; dinámica, contrapunto, armonía vanguardista con sextas, novenas, oncenas, cuartas ,disminuídos y demás, cadencias falsas, ornamentaciones, dinámica, timing y tempo nos dejan con esa extraña sensación de que estamos espectando el nacimiento de algo grande...
Jenner Baquero
Ambassador (The University of New Mexico)
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